Por: María Alejandra Ocando
Aikidoka y Psicólogo Clínico y Social
Llegué un día al “camino de la armonía con el universo” lo hice por las razones incorrectas. Había sido víctima de un atraco, que me dejó con un creciente temor, un temor que sólo existía en mi cabeza, porque la sensación de seguridad es psicológica.
Pero me quedé en el Aikido por las razones correctas.
Meses después, me encuentro comprometida profundamente, en una arte, una filosofía y un modo de vivir, que buscaba de forma separada, en el Aikido hallé un cauce unificado para mi búsqueda.
¿Pero qué pasa en la mente, en la vida, de una persona que practica Aikido?.
Los beneficios integrales han sido reconocidos y demostrados a nivel mundial. Pero según mi propia experiencia sucede lo siguiente:
1.- Etapa de desaprender: Es cierto, el Aikido es el mejor Sistema de Defensa de Personal, pero la filosofía de este arte marcial, es la armonización con un posible oponente, con el entorno y con uno mismo.
Al principio parece una idea extraña, pero luego lo entendí. Pues empecé a conocer cómo controlar mi mayor enemigo: Yo misma, mis miedos, frustraciones y actos violentos.
Entonces el mejor Sistema de Defensa Personal inició en mi cerebro una reprogramación, basado en disminuir la necesidad de combate, de agresión. Y cuando esta idea empezó a desaparecer, también desapareció la sensación de vulnerabilidad, de inseguridad, de victima que necesita enfrentar una lucha.
Esto me llenó de una calma inusitada, es una sensación parecida a lo que se experimenta en un proceso terapéutico, cuando ocurre la transformación, cuando se evidencian los cambios desde dentro.
2.- Etapa de acoplamiento: para que un paradigma, una convicción, una forma de pensar y vivir pueda ser borrada de nuestra mente, otra debe sustituirla.
Mis ideas estaban siendo remplazadas, mi visión ampliada; ahora debía comenzar acoplar cuerpo-mente-espíritu. Y lo más interesante fue como esta fase me permitió trasladar los beneficios del tatami, a mi vida diaria.
Hoy en día, el ritmo de vida, las circunstancias, el estrés propio de la cotidianidad y más aún, la situación actual que vive Venezuela; es más que motivo de desajustes, desequilibrios psicológicos y físicos, aumento de la violencia, aumento de enfermedades y de desmotivación.
Todo esto afecta las funciones cognitivas, siendo las que más rápido se puede constatar el efecto, en la memoria, la atención y la concentración.
En el Aikido se enseña a estar centrado, enfocado; por lo que se fomentan están funciones que son atacadas por el estrés y la presión personal y social.
Pero esta filosofía de vida, va más allá y permite el incremento de la autorregulación y el autocontrol.
De allí que es un mecanismo eficaz para evitar el Bullying en niños y adolescentes, ya que les enseña a evitar los conflictos y a resolverlos de forma armónica.
Esto provoca la maduración del análisis de problemas y la toma de decisiones.
3.- Etapa de aprendizaje: la más larga, más hermosa y que no termina jamás. Desde que practico Aikido ya no tengo necesidad de agredir a otros, el ego empieza a silenciar su voz, para dar paso al florecimiento de las virtudes humana. Mi sensación de seguridad se ha incrementado enormemente; puesto que el miedo ha desaparecido.
Dice el diálogo de una película: “la amenaza es real, el miedo es una opción”.
Paralelo a ello el Aikido aumenta la capacidad de respuesta refleja, y la enseñanza inicial de cualquier técnica de Aikido es “salir de la línea de ataque”, por lo que se enseña a anticipar una acción, que puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.
El Aikido es el único deporte y arte marcial no competitivo.
Para que haya victoria debe haber una derrota sobre otros.
Como no existe la competencia sobre otros, entonces todo el trabajo se centra en la conquista más importante de nuestras vidas: la victoria sobre uno mismo.
“En el Arte de la Paz no hay contiendas. El verdadero guerrero es invencible porque no lucha con nadie.”
Shihan Sakanashi Masafumi
Todo esto cambia por completo la forma de pensar y de percibirse así mismo y al mundo.
Fomentando la paz y el equilibrio interno y por ende con el entorno.
Los cambios ocurren desde dentro, en la mente y el cuerpo. Y así ocurre la transformación social: personas armoniosas y equilibradas, hacedores de paz, aún en un mundo de conflicto.
“La auténtica vía del guerrero en el mundo contemporáneo, es la lucha consigo mismo”.
O´Sensei Morihei Ueshiba
(Fundador del Aikido).

Por eso para mí el Aikido no es sólo un deporte, es UNIÓN cuerpo-mente.
No es sólo un método de protección; es el SISTEMA más completo de defensa. No es sólo un arte marcial; es un estilo de VIVIR, de SER, de HACER. Es AIKIDO
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